El mejor guitarrista de Huelva toca en la calle entre basura y cartones viejos

Fuente: 20 minutos

Llegó muy joven al mundo del flamenco y también se marchó muy rápido de los escenarios. Miguel de Vega Cruz, el Niño Miguel, empezó a tocar la guitarra cuando todavía era un niño en las tabernas y las calles de Huelva. Su padre, un músico almeriense, le transmitió la afición por la música y muy pronto se convertiría en el mejor «tocaor» de Andalucía.

Los que han podido escucharle alguna vez dicen que «parece que estás escuchando siete guitarras al mismo tiempo» y lo reseñable es que «normalmente toca con sólo tres cuerdas».

La fama le llegó repentinamente el día que ganó el concurso de guitarra de la peña Los Cernícalos. Poco después, a principios de los setenta, el Niño Miguel sacó sus primeros discos.

A pesar de su corta trayectoria musical, es considerado como uno de los grandes «tocaores» de flamenco. En total grabó setenta y ocho minutos de música y eso le bastó para pasar a la historia como el mejor guitarrista de Huelva.

Ahora vive en la calle pero aún conserva una vieja guitarra

Los problemas con las drogas lo fueron alejando poco a poco de los escenarios pero su huella permanece hoy en día en guitarristas de reconocido prestigio como Paco de Lucía, Javier Conde o Raimundo Amador. Hace unos años, parecía que el Niño Miguel se había recuperado y volvió a los escenarios para tocar unas piezas de su repertorio en un disco colectivo que reunió a varios compositores andaluces.

Pero poco después, el genio onubense volvió a caer en un mundo del que nunca había salido. Actualmente, vive en las calles de Huelva alejado por completo del circuito profesional. Los que lo han visto dicen que aún conserva una vieja guitarra y a veces a petición de los viandantes toca, con ese don que no ha perdido, unos fandangos de la tierra.

Los vecinos de la capital, donde hay una plaza con su nombre, ya lo han bautizado como «el guitarrista de la calle» porque siempre ha tocado para aquellos que se lo han pedido; antes en un tablao flamenco y ahora entre basura y cartones viejos en cualquier banco de la ciudad.

Su historia es también una leyenda entre los artistas andaluces que siempre recordarán al Niño Miguel vestido de negro, entregado a su público, doblado sobre una guitarra desgranando cada nota encima de un escenario.

Una pena…